- Sab Sep 22, 2012 5:39 am
#312768
¡Hola! Tengo veinte años, vivo en México, Tengo Trastorno Dismórfico Corporal (Sí, una condición psicológica que JAMÁS en la vida debería coincidir con la pérdida de cabello) y a los 19 comencé a perder cabello en cantidades astronómicas.
Al principio, pensaba que era la lógica consecuencia del estrés que sufría por haber terminado un noviazgo de la peor manera: Con cuernos en mi cabeza. Al bañarme, mis manos terminaban llenas de cabellos. Cientos de ellos. Pensé que ésto se detendría, y al descubrir que sólo se volvía más intenso, se lo atribuí a mil cosas: Al fijador, al cigarro, a mi alimentación, al clima... ¡A todo!
Mi mayor error fue descartar, desde un principio, la posibilidad de que me estuviera quedando calvo a tan temprana edad gracias a la ingenua creencia mía de que era algo que le ocurría a los hombres mayores de 40, y éso, pensaba yo, si alguna vez les ocurría.
Pues bien, un mal día, tras examinarme minuciosamente en el espejo, concluí con dolor una sencilla cosa: ME ESTABA QUEDANDO CALVO.
En lo personal, me dolió mucno saber y aceptar que comencé a perder pelo. Me dolió muchísimo. Más por que siempre me ha gustado mi cabello, siempre lo cuidé y siempre lució muy bonito y brillante, ¡Todo el mundo quería tocarlo siempre! ¿Y de pronto? ¡Entradas! ¡Gigantes! ¡A LOS VEINTE! Y mi cabello no sólamente se caía, ¡NOOOOOO! el poco que quedaba se había vuelto una maraña horriblemente áspera, incluso desagradable a la vista. (No sé si alguno de ustedes también le pasó ésto).
Si a ésto le sumas que siempre has sido considerado por tí mismo y por los demás como alguien altamente atractivo (No quiero presumirlo, pero vale la pena decirlo, por que empeora las cosas) el trauma se hace mil veces más grande. Te arruina. Es la cosa más jodida que me ha sucedido. Pensé que cortar con mi ex era lo peor que me había pasado, hasta que tuve qué atravesar por ésto.
Me sentí humillado, sentí que ahí había acabado todo, que los buenos tiempos ya no volverían. Me veía en un par de años más con la coronilla despoblada y la cara absolutamente arrugada y flaca... mil visiones catastróficas se vinieron a mi mente. Decidí externarlo. ¡Error! Me topé con el "No te obsesiones, le ha pasado a muchos"; o "¡Qué exagerado eres, ésas cosas pasan y ya!"
Por no hacer más grande el fastidio de aquellos en quienes depositaba mi confianza, sólo callaba, preguntándome por dentro si acaso los que habían pasado antes por lo mismo no se sentían igual.
La infeliz frase "No te obsesiones con éso" se convirtió en un muro con el que siempre se estrellaba mi mente. Llegué a sentirme realmente culpable y obsesivo por el hecho de preocuparme y entristecerme por perder mi preciado cabello estando soltero y sin prospectos. Me imaginé cumpliendo mis sueños ya sin ganas, viajando calvo, casándome sin entusiasmo... viviendo de forma desabrida por la horrible alopecia.
Yo no suelo maldecir, pero la alopecia es una cosa que amerita la palabra. Es una maldita. Te arruina. Y no es "Cosa de cuarentones", como yo pensaba. A mí, a mis veinte, me dio, y me dio muy fuerte, y en una temporada emocionalmente mala, baja, seca.
Por culpa de ella, ya no pude seguir dedicándome al modelaje. Odiaba que el viento me despeinara y revelara mis entradas, pasar mi mano por la coronilla causaba (Y aún me causa) un dolor extraño, parecido a cuando tienes un moretón.
Mi mala suerte no acabó ahí. Gasté mis ahorros en una cita al dermatólogo. Me recomendó minoxidil al 5% y finasterida.
Empecé el tratamiento con mucho entusiasmo y pensando de forma muy positva, alentado por los testimonios y las imágenes en éste foro. A los pocos meses obtuve muy buenos resultados. ¡Estaba maravillado!
Por desgracia, y para no hacer ésto más largo, de pronto mi cara empezó a hincharse. Además, sentía mareos, cefáleas, dolores de pecho, y mi cara estaba, encima de todo, ¡Enrojecida!
Dejé el minoxidil hace poco más de una semana y la inflamación ha bajado muy poco. Sigo con la finasterida, pero mis ánimos están de nuevo por los suelos.
Y entonces, ¡Me he vuelto a topar con la mentada frase! "Ya no te obesiones; el tratamiento no va contigo. RESÍGNATE."
Ésto me ha caído como un balde de agua fría y me hace sentir en una encrucijada:
¿Calvo y normal, o hinchado (Y feo, por que me sienta FATAL) y melenudo?
¿Saben de alguna solución a éste problema?
Les agradeceré infinitamente sus comentarios, sus opiniones y, sobretodo, su ayuda. No quiero estar calvo, y SOBRETODO, NO QUIERO TENER LA CARA HINCHADA.
¡Hola! Tengo veinte años, vivo en México, Tengo Trastorno Dismórfico Corporal (Sí, una condición psicológica que JAMÁS en la vida debería coincidir con la pérdida de cabello) y a los 19 comencé a perder cabello en cantidades astronómicas.
Al principio, pensaba que era la lógica consecuencia del estrés que sufría por haber terminado un noviazgo de la peor manera: Con cuernos en mi cabeza. Al bañarme, mis manos terminaban llenas de cabellos. Cientos de ellos. Pensé que ésto se detendría, y al descubrir que sólo se volvía más intenso, se lo atribuí a mil cosas: Al fijador, al cigarro, a mi alimentación, al clima... ¡A todo!
Mi mayor error fue descartar, desde un principio, la posibilidad de que me estuviera quedando calvo a tan temprana edad gracias a la ingenua creencia mía de que era algo que le ocurría a los hombres mayores de 40, y éso, pensaba yo, si alguna vez les ocurría.
Pues bien, un mal día, tras examinarme minuciosamente en el espejo, concluí con dolor una sencilla cosa: ME ESTABA QUEDANDO CALVO.
En lo personal, me dolió mucno saber y aceptar que comencé a perder pelo. Me dolió muchísimo. Más por que siempre me ha gustado mi cabello, siempre lo cuidé y siempre lució muy bonito y brillante, ¡Todo el mundo quería tocarlo siempre! ¿Y de pronto? ¡Entradas! ¡Gigantes! ¡A LOS VEINTE! Y mi cabello no sólamente se caía, ¡NOOOOOO! el poco que quedaba se había vuelto una maraña horriblemente áspera, incluso desagradable a la vista. (No sé si alguno de ustedes también le pasó ésto).
Si a ésto le sumas que siempre has sido considerado por tí mismo y por los demás como alguien altamente atractivo (No quiero presumirlo, pero vale la pena decirlo, por que empeora las cosas) el trauma se hace mil veces más grande. Te arruina. Es la cosa más jodida que me ha sucedido. Pensé que cortar con mi ex era lo peor que me había pasado, hasta que tuve qué atravesar por ésto.
Me sentí humillado, sentí que ahí había acabado todo, que los buenos tiempos ya no volverían. Me veía en un par de años más con la coronilla despoblada y la cara absolutamente arrugada y flaca... mil visiones catastróficas se vinieron a mi mente. Decidí externarlo. ¡Error! Me topé con el "No te obsesiones, le ha pasado a muchos"; o "¡Qué exagerado eres, ésas cosas pasan y ya!"
Por no hacer más grande el fastidio de aquellos en quienes depositaba mi confianza, sólo callaba, preguntándome por dentro si acaso los que habían pasado antes por lo mismo no se sentían igual.
La infeliz frase "No te obsesiones con éso" se convirtió en un muro con el que siempre se estrellaba mi mente. Llegué a sentirme realmente culpable y obsesivo por el hecho de preocuparme y entristecerme por perder mi preciado cabello estando soltero y sin prospectos. Me imaginé cumpliendo mis sueños ya sin ganas, viajando calvo, casándome sin entusiasmo... viviendo de forma desabrida por la horrible alopecia.
Yo no suelo maldecir, pero la alopecia es una cosa que amerita la palabra. Es una maldita. Te arruina. Y no es "Cosa de cuarentones", como yo pensaba. A mí, a mis veinte, me dio, y me dio muy fuerte, y en una temporada emocionalmente mala, baja, seca.
Por culpa de ella, ya no pude seguir dedicándome al modelaje. Odiaba que el viento me despeinara y revelara mis entradas, pasar mi mano por la coronilla causaba (Y aún me causa) un dolor extraño, parecido a cuando tienes un moretón.
Mi mala suerte no acabó ahí. Gasté mis ahorros en una cita al dermatólogo. Me recomendó minoxidil al 5% y finasterida.
Empecé el tratamiento con mucho entusiasmo y pensando de forma muy positva, alentado por los testimonios y las imágenes en éste foro. A los pocos meses obtuve muy buenos resultados. ¡Estaba maravillado!
Por desgracia, y para no hacer ésto más largo, de pronto mi cara empezó a hincharse. Además, sentía mareos, cefáleas, dolores de pecho, y mi cara estaba, encima de todo, ¡Enrojecida!
Dejé el minoxidil hace poco más de una semana y la inflamación ha bajado muy poco. Sigo con la finasterida, pero mis ánimos están de nuevo por los suelos.
Y entonces, ¡Me he vuelto a topar con la mentada frase! "Ya no te obesiones; el tratamiento no va contigo. RESÍGNATE."
Ésto me ha caído como un balde de agua fría y me hace sentir en una encrucijada:
¿Calvo y normal, o hinchado (Y feo, por que me sienta FATAL) y melenudo?
¿Saben de alguna solución a éste problema?
Les agradeceré infinitamente sus comentarios, sus opiniones y, sobretodo, su ayuda. No quiero estar calvo, y SOBRETODO, NO QUIERO TENER LA CARA HINCHADA.
