Ayer por la noche ella apareció por la cocina como una mariposa que revolotea una flor, estaba muy contenta, feliz. Se le notaba en la cara. Molto vivace. Apenas si la miré de frente. ¿Para qué? ¿Acaso no es suficiente? Serían eso de las 10. Yo estaba solo limpiando los cacharros. Acababa de cenar. La otra compi había salido con una amiga.
¿Qué tal? Me pregunta cuando cogía algo del frigorífico, asomándose. Yo: Pues bien, aquí limpiando, he cenado en casa. Y ella: Yo he salido a comer hamburguesas. Yo: muy bien. Y sigo limpiando. No hay más preguntas su señoría. No sintonizo. Se da cuenta de la vibra y me dice buenas noches. Me entraron ganas de responderle pues yo me cago en tu puta madre, sería lo más sincero, pero me conformé con un "buenas noches" de vuelta.
Es muy probable que saliera ella sola a cenar en un triste Mcdonals cerca de casa. Lo suficiente para despejarse un rato. Lleva en la ciudad ya dos años y medio y parece que llegó la semana pasada. ¿Cuánto tiempo llevará viviendo así? ¿Habrá vivido de otro modo alguna vez?
Y de nuevo vuelve a su habitación, a su cápsula protectora, a su cáscara. Y allí ha pasado la noche con su partitura de la novena sinfonía de Beethoven abierta sobre un atril por la misma página. ¡¡ Beethoven !! La Belleza. Le ha hecho un altar lleno de flores vivas. Él era todo lo contrario a eso. Era caótico, sordo y feo. Era un trasto que se cae por un barranco. Jamás colocaría una partitura muerta de ese modo. Y yo en mi cama, a ver mis gameplays de Minecraft como cada noche. Y nuestras dos ventanas frente a frente iluminadas tras las cortinas, dos granitos de arena entre millones de ventanas encendidas en la ciudad-máquina, aguardando sus secretos e historias, bajo una noche colosal que no entendemos. Y yo pensaba, ¿Llamará a mi puerta? ¿Querrá ver una película conmigo? ¿Se dará cuenta de lo que nos estamos perdiendo?
Pero ella no ha perdido nada. Y nunca quiso llamar a mi puerta. ¿Para qué? Lo que más quería ya lo tiene. Su espacio de seguridad. Vivir en esta casa. Nuestros miedos definen nuestras prioridades. Y más allá de todo ese era su miedo. Verse obligada a pirarse por donde vino para otra vez lo mismo. Ella viene de pirarse de donde ella viene. Y así todo el tiempo. Ella gana. Y yo fracaso. ¿Pero de verdad cree que todo será igual que antes?
Es gilipollas. Esta mañana era "su día de cocina". Ha comprado batatas. Por cambiar. Quiere cambiar. Me ha preguntado y le he explicado amablemente como los hacemos para que queden riquísimas. Con queso Feta y pimientos rojos en tiras. Y se ha puesto a pelarlos como si fueran patatas. Le he dicho: no hace falta, se hacen con la piel, le da el soporte porque la carne queda hecha una pasta. En su tónica: pero yo no quiero piel, prefiero... Es así todo el tiempo. Pero, pero, pero... Idiota. No aprende, no escucha, no observa. Simplemente las cosas tienen que hacerse a su modo.
La próxima semana haré un testamento. En ausencia de mi madre heredarán dos fundaciones. Una protectora de animales y otra, a petición de mi madre, que se dedique a acoger a niños huérfanos. Ninguna esposa. Ninguna pareja de hecho. Ningún hermano o sobrino. Nadie que se acuerde de mí o que disfruté de lo que yo conservé. Los míos son los desamparados.
Ella no entiende lo que yo quería darle y mejor que no lo entienda.
Esta mañana me he pesado como cada día: 84,7 Kg. He bajado otro kilo más y ya van dos semanas así. Mis marcas aumentan o se mantienen. He corrido 2 Km en cinta. Del tirón. Tremendas sensaciones. Si algo bueno saco es la motivación para lograr un cuerpazo. No lo va a disfrutar ella pero yo si.
Esa chica que yo busco aparecerá. No quiero a una idiota que cuestione todo simplemente para llevar la contraria. Pero tengo que buscarla, tengo que salir de mi habitáculo de seguridad.
Y esta se irá. No querrá irse pero se irá.
https://www.youtube.com/watch?v=4IqnVCc-Yqo&t=1318s