- Lun Jul 31, 2017 5:40 pm
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Todo son experiencias de la propia vida, y nadie la puede vivir por ti. Los que tienen pelo minimizan (por decirlo finamente) nuestra situación, y hasta ahí yo los comprendo a ellos. Pero cuando me vienen dando consejos, ya sí que no. Por ahí no paso. Desde luego que he tenido episodios en mi vida en los que he antepuesto prioridades tales como la familia, la pareja, el trabajo o la salud a cualquier otra preocupación. Hace unos años tuve una complicación con una trombosis en la cabeza y empecé a perder la visión; sobra decir que durante meses no pensé en absoluto en el pelo. Sí, mi malestar por no tener la imagen que yo querría para mí siempre estaba ahí, pero no de forma tan presente ni tan importante.
Del mismo modo, si hablas con cualquier persona que tenga un trauma o un complejo, te dirá que lo peor que le ha pasado en su vida es ese complejo, por banal o simple que a ti te parezca. Porque no hay que cuestionar el sentimiento de los demás. ¿Acaso estás dentro de su cabeza, en su vida, en sus emociones, para saber qué dolor representa cada caso?
De joven tuve ocasión de recibir un enorme aprendizaje en mi familia. Una de mis hermanas tuvo enormes problemas porque su pecho no se desarrolló cuando tuvo que hacerlo. Fue objeto de burlas y bromas, recibidas de otras mujeres en el colegio y en el Instituto, hasta que su dolor y malestar fue tema de debate paternal. Y, reunida ella con mis padres, se optó por una cirugía estética acorde a su edad, físico y demás. Mi hermana recobró en meses una felicidad que no tuvo hasta entonces.
Yo, que no tuve ni siquiera el apoyo emocional con un "vaya putada" por quedarme calvo, nunca he cuestionado que a mi hermana el hecho de no tener pecho le supusiera un fin del mundo. A lo largo de mi vida he conocido a muchas chicas que tampoco han desarrollado el pecho y que están felices con su físico. Y también las que se han puesto implantes exagerados porque es lo que les hace sentirse bien. En un extremo u otro, no soy nadie para opinar ni dar consejos.
Claro que se puede vivir sin pelo. Claro que se puede vivir sin pecho. Claro que se puede vivir sin ligar. Claro que se puede vivir sin sexo. Claro que se puede vivir sin riqueza. El ser humano tiene una enorme capacidad de adaptación, pero no es eso lo que nos sucede a los calvos. Y ya no gasto tiempo en explicarlo; el que quiera, que pruebe y luego lo cuente.
Respecto a la relación "prótesis"-clima que comenta Barba no sé muy bien qué decir. Supongo que tus pruebas habrás hecho. Pero sí te diré que yo he probado en todas las situaciones habidas y por haber. Aunque trabajo en el Norte de España y resido aquí casi todo el año, paso muchas temporadas en mi tierra granadina, y todos los veranos doy una vuelta por Alicante y Benidorm a ver a la familia que tengo por allí. Y la "prótesis" lo aguanta todo, desde la lluvia y el viento del Cantábrico hasta los 42 grados secos de Andalucía. Salgo en moto, hago snow con gorro y surf. Y no se menea. Descubrí poco a poco lo que mejor me iba, y así sigo, aprendiendo.