- Dom Dic 10, 2006 10:12 am
#19742
Amig@s;
No todo tiene que ser negativo en la alopecia. Esta es una noticia recientemente aparecida en los diarios acerca de una persona que su perdida de cabello le ha reportado trabajo y felicidad.
Un saludo
Armando
Diario Información, Ezequiel, un calvo de cine, Sabado 09 diciembre 2006
Mi paisano Ezequiel Campos, que es de Albacete aunque se siente hijo adoptivo de Chinchilla que para algo estuvo allí currándose la radio siete años uno sobre otro, le ha cogido el gusto a lo de ponerse delante de las cámaras y dice que ya no lo cambia por ningún otro oficio, ni siquiera beneficio. Que con lo de los «castings» en la Ciudad de la Luz y los papelillos en series de la tele de esas de mucha audiencia se lo pasa de cine, nunca mejor dicho, así que ya pueden ir dándole mucho al camión porque él no piensa volver a encerrarse en otra cabina con las manos en el volante, que ese curro lo conoce bien y a más de cansar cosa mala es aburrido a morir, todo el día pendiente del tacómetro y de que la carga llegue a tiempo con lluvia, niebla o hielo y los de Tráfico pisándote los talones para más inri. A Ezequiel lo que siempre le ha tirado, mayormente, son los oficios con arte, imaginación y su chispita de divertimento. Por eso, al hilo de todos los currelos que ha tenido que ir haciendo por mor de ganarse los garbanzos, él ha sido siempre disk jockey vocacional. Y piensa seguir mientras su cuerpo serrano le permita ir encastrando trasnoches con madrugones, el cine es lo que tiene, que en la pantalla la acción sucede en un minuto, pero para rodarla te tienes que tirar a pie de tajo desde las siete de la mañana hasta las diez o las once de la noche, cuando no es más.
Dice Ezquiel que justamente con Constantino Romero, otro chinchillano calvo metido en fregados radiotelevisivos y dicho sea de paso con mucho predicamento y triunfo, más de una noche se ha ido de copas por los madriles y ésta la pago yo y ésta te toca a ti les ha dado el ángelus por esas barras del Señor, o de quien sean. Y que cuando estaba trabajando en Barajas alguien se fijó en su calva y le dijo que los de Hospital Central andaban buscando gente como él, que por qué no se presentaba. Él no había visto ni un capítulo, que las series hasta entonces para él ni fu ni fa, pero fue llegar y besar el santo, a la primera lo cogieron para hacer de accidentado de Urgencias. Tan contenta estaba su madre con lo de verlo en la serie, pero el caso fue que le pusieron una mascarilla y un mogollón de tubos que ni ella hubiera sido capaz de reconocerlo. Así que él le dijo a una morenaza que andaba por allí, y que supuso que era otra extra: ponme con disimulo un cartelico en la calva con mi nombre para que mi madre se quede contenta. La morena era la prota Borrachero y tuvieron que parar seis veces el rodaje, porque cada vez que lo miraba le daba la risa acordándose. Pero eso, qué cosas, le sirvió para entrar con buen pie y a partir de ese día les dio por seguir llamándolo a cada tres por dos, que una vez en el mismo capítulo hizo tres papeles, de policía, de camillero y de enfermo en la sala de espera, y tan bien lo caracterizaron en maquillaje que parecía mismamente tres personas distintas.
Con Los Serrano también se ha estrenado, dos capítulos lleva y cuenta que el Fiti, que tan simpático sale, al natural es más bien tirando a agrio por no decir bordecete; lo contrario que el Bonilla, o sea, Santiago Serrano el jamonero, que amén de un pan bendito es simpático a rabiar y campechano como él solo, dice. Así que con tanta salida televisiva lo llamaron para un vídeo publicitario de un banco y le ha surgido un representante para hacer monólogos, lo cual que se lo está pensando pero aún no lo tiene claro, porque di tú que tenga que irse a actuar donde casadiós y coincida con un «casting» de la Ciudad de la Luz y a ver, se jodió el invento. Porque es que a Ezequiel lo que de verdad, verdad le vuelve loco es salir en el cine, que al cabo es igual que lo de las series pero a lo grande y con todos los medios habidos y por haber, ¿será por dineros Y es lo que él dice: qué tiene Santiago Segura que no tenga yo, que él también empezó tarde y mira dónde se ha colocado con el Torrente y un par de historiejas más, total yo sólo tengo 39 años y mi calva no tiene nada que envidiarle a la de el de la lotería, que no lo conocía ni su padre y, gracias a ser calvo, a lo tonto a lo tonto se ha forrao.
Así que mi paisano Ezequiel, por poner un ejemplo, en el «Don Giovanni» veneciano ya ha bordado un papel de pobre, con frasecilla incluida y todo, que ni el Max Estrella de Valle Inclán. Y en la de Manolete no salió porque le dieron el recado a su madre y a la mujer se le fue el santo al cielo y se olvidó. Pero eso no es grave porque en Aguamarga, ya se sabe, no paran de hacer pelis. O sea que Ezequiel, que ha vivido en Albacete, Murcia, Madrid y varios sitios más, ha echado el ancla definitivamente en Elche y «casting» que se convoca allá que van él y su calva. Porque es lo que él dice: caigo bien; mi calva me ha abierto las puertas del
No todo tiene que ser negativo en la alopecia. Esta es una noticia recientemente aparecida en los diarios acerca de una persona que su perdida de cabello le ha reportado trabajo y felicidad.
Un saludo
Armando
Diario Información, Ezequiel, un calvo de cine, Sabado 09 diciembre 2006
Mi paisano Ezequiel Campos, que es de Albacete aunque se siente hijo adoptivo de Chinchilla que para algo estuvo allí currándose la radio siete años uno sobre otro, le ha cogido el gusto a lo de ponerse delante de las cámaras y dice que ya no lo cambia por ningún otro oficio, ni siquiera beneficio. Que con lo de los «castings» en la Ciudad de la Luz y los papelillos en series de la tele de esas de mucha audiencia se lo pasa de cine, nunca mejor dicho, así que ya pueden ir dándole mucho al camión porque él no piensa volver a encerrarse en otra cabina con las manos en el volante, que ese curro lo conoce bien y a más de cansar cosa mala es aburrido a morir, todo el día pendiente del tacómetro y de que la carga llegue a tiempo con lluvia, niebla o hielo y los de Tráfico pisándote los talones para más inri. A Ezequiel lo que siempre le ha tirado, mayormente, son los oficios con arte, imaginación y su chispita de divertimento. Por eso, al hilo de todos los currelos que ha tenido que ir haciendo por mor de ganarse los garbanzos, él ha sido siempre disk jockey vocacional. Y piensa seguir mientras su cuerpo serrano le permita ir encastrando trasnoches con madrugones, el cine es lo que tiene, que en la pantalla la acción sucede en un minuto, pero para rodarla te tienes que tirar a pie de tajo desde las siete de la mañana hasta las diez o las once de la noche, cuando no es más.
Dice Ezquiel que justamente con Constantino Romero, otro chinchillano calvo metido en fregados radiotelevisivos y dicho sea de paso con mucho predicamento y triunfo, más de una noche se ha ido de copas por los madriles y ésta la pago yo y ésta te toca a ti les ha dado el ángelus por esas barras del Señor, o de quien sean. Y que cuando estaba trabajando en Barajas alguien se fijó en su calva y le dijo que los de Hospital Central andaban buscando gente como él, que por qué no se presentaba. Él no había visto ni un capítulo, que las series hasta entonces para él ni fu ni fa, pero fue llegar y besar el santo, a la primera lo cogieron para hacer de accidentado de Urgencias. Tan contenta estaba su madre con lo de verlo en la serie, pero el caso fue que le pusieron una mascarilla y un mogollón de tubos que ni ella hubiera sido capaz de reconocerlo. Así que él le dijo a una morenaza que andaba por allí, y que supuso que era otra extra: ponme con disimulo un cartelico en la calva con mi nombre para que mi madre se quede contenta. La morena era la prota Borrachero y tuvieron que parar seis veces el rodaje, porque cada vez que lo miraba le daba la risa acordándose. Pero eso, qué cosas, le sirvió para entrar con buen pie y a partir de ese día les dio por seguir llamándolo a cada tres por dos, que una vez en el mismo capítulo hizo tres papeles, de policía, de camillero y de enfermo en la sala de espera, y tan bien lo caracterizaron en maquillaje que parecía mismamente tres personas distintas.
Con Los Serrano también se ha estrenado, dos capítulos lleva y cuenta que el Fiti, que tan simpático sale, al natural es más bien tirando a agrio por no decir bordecete; lo contrario que el Bonilla, o sea, Santiago Serrano el jamonero, que amén de un pan bendito es simpático a rabiar y campechano como él solo, dice. Así que con tanta salida televisiva lo llamaron para un vídeo publicitario de un banco y le ha surgido un representante para hacer monólogos, lo cual que se lo está pensando pero aún no lo tiene claro, porque di tú que tenga que irse a actuar donde casadiós y coincida con un «casting» de la Ciudad de la Luz y a ver, se jodió el invento. Porque es que a Ezequiel lo que de verdad, verdad le vuelve loco es salir en el cine, que al cabo es igual que lo de las series pero a lo grande y con todos los medios habidos y por haber, ¿será por dineros Y es lo que él dice: qué tiene Santiago Segura que no tenga yo, que él también empezó tarde y mira dónde se ha colocado con el Torrente y un par de historiejas más, total yo sólo tengo 39 años y mi calva no tiene nada que envidiarle a la de el de la lotería, que no lo conocía ni su padre y, gracias a ser calvo, a lo tonto a lo tonto se ha forrao.
Así que mi paisano Ezequiel, por poner un ejemplo, en el «Don Giovanni» veneciano ya ha bordado un papel de pobre, con frasecilla incluida y todo, que ni el Max Estrella de Valle Inclán. Y en la de Manolete no salió porque le dieron el recado a su madre y a la mujer se le fue el santo al cielo y se olvidó. Pero eso no es grave porque en Aguamarga, ya se sabe, no paran de hacer pelis. O sea que Ezequiel, que ha vivido en Albacete, Murcia, Madrid y varios sitios más, ha echado el ancla definitivamente en Elche y «casting» que se convoca allá que van él y su calva. Porque es lo que él dice: caigo bien; mi calva me ha abierto las puertas del

