Hola, soy una chica que desde los catorce años padezco de alopecia areata. Cuando empezaron a estudiarme, el especialista que me vió le dijo a mi madre que me diera una fregona porque lo que tenía era que estaba aburrida. A partir de ahí, ya no me faltaron los brotes de alopecia, cuando tenía examenes, después de las vacaciones, etc... Tuve un brote grande a raíz de una enfermedad de mi padre, la cuál coincidio con que estaba estudiando, trabajando, sacandome el carnet de conducir, por lo que ahora me lo achacaron al estres. Si es verdad que soy una persona muy ansiosa, todo me produce ansiedad, tanto bueno como malo, pero ya este último año toque fondo.
Os cuento, tengo dos hijos, y tengo que deciros que durante el embarazo es el único periodo donde se me curan las alopecias, se me pone una cabellera espesa como nunca, pero tras la cuarentena comienza otra vez mi calvario. Esto me paso tras el segundo embarazo, tras salir de la cuarentena, empezo a caer el pelo de manera exagerada, yo se lo achaque a mi alopecia y al postparto, la barriga había sido algo desanimada y pésima en cuanto a ánimo se refiere, y pense que venía por ahí la cosa, lo que no pense nunca que iba a llegar a los extremos que llegue, en siete meses tras dar a luz, me quede practicamente calva, por lo que me decidi a poner peluca, y pelarme lo poco que me quedaba al cero. Ahora después de casi un año, toque todavía mas fondo si cabe,y me quede totalmente calva, fui otra vez al dermatologo, ya que al primero que fui cuando empece tras dar a luz, me mando un tratamiento y no me dio revisión porque considero que eso era lo que se mandaba y que si funcionaba como si no era lo que había; y este último me ha puesto un tratamiento para tres meses, y si me insistio mucho en que la otra parte del tratamiento la pongo yo, relajandome y llevando mi vida un poquito más positiva. La verdad es que llevo solo quince dias de tratamiento y estoy viendo algo de movimiento porque me veo una pelusilla clarita por la cabeza.
Lo que si es cierto, es que hasta que no he tocado fondo, no me he dado cuenta que se puede vivir de otra manera, disfrutando de cosas tan tontas y cercanas que todos los días tenía frente a mi cara y no las veía. Ahora disfruto más de mis hijos, no estoy tan cuadriculada como antes, e intento ver esto como una enfermedad que va conmigo y que parte de la culpa tanto si empeoro como si me arreglo depende mucho de mí y mi positividad ante la enfermedad.
Solo os puedo decir que hay que aprender a vivir con esta enfermedad ya que es nuestro propio cuerpo el que la produce, y que mientras más nos conozcamos a nosotros mismos, mejor podremos controlarla.
Un saludo, y espero haber servido por lo menos de consuelo de que somos muchos a otros que comienzan.
