- Vie May 29, 2009 5:48 pm
#128610
Pasan los segundos. Hay momentos durante el día que me quedo mirando al vacío, pensativo, buscando respuestas a un futuro incierto, viviendo una realidad poco transparente ¿Cómo estará mi pelo más adelante? Ahora voy si más no justo para disimular mi precoz alopecia (17), pero en apenas semanas, meses, años; quién sabe, ya no podre esconderme. Este problema es como una terrible pesadilla, un horrendo monstruo que invade mi cabeza, física y mentalmente, de manera constante, sin pausas, sin penas y sin remordimientos. Cuando quizás consigo olvidarme temporalmente del tema veo caer un pelo, materialmente es solo uno más, pero ello te recuerda que vives en un eterno retorno, dónde tus pensamientos raramente se distancian por mucho tiempo de la cantidad de pelos que te deben quedar y lo que sus frágiles raíces serán capaces de aguantar. Jamás en mi puta vida me había mirado tanto al espejo antes de salir a la calle, debo vigilar para que no se vea que seré, o mejor dicho, que soy el típico pringado al que le toca ser calvo. Si, pringados, así nos ve la sociedad y los que somos más introvertidos e inseguros con nosotros mismos (que no infelices, la infelicidad relativa, es decir menor o mayor depende de cada uno y nos la regala en parte esta "amable" enfermedad) nos vemos condicionados por la imagen que nos tienen. Mucho he leído ya sobre este problema, pero no me aventuro a ir a un médico ni mucho menos a contarlo a gente próxima, es como si inconscientemente engordara más el problema pero es que realmente no le veo mucha felicidad a mi futuro próximo. Creo que debo raparme y resignarme a aceptar mi nueva (e impuesta) vida. ¡Si!, este problema jode y mucho, desgasta y revienta hasta dejarte sin honor y con escasa dignidad. ¿Por qué a mi joder, por qué a mi? Reflexionando uno llega a la conclusión fácil. Derivando la frase Vive y se feliz obtienes: Tratate el pelo y preocúpate de él lo más mínimo. Suena bien, pero muchos sabemos lo imposible que es autoconvencerse de seguir esa premisa mágica, el subconsciente está muy tocado, la alopecia nos tiene controlados. Si, el subconsciente culpa de que ahora mire el pelo a la gente constantemente, deseara tener el pelo que tiene X, maldiga al destino por regalarme tan duro y desgastante presente y a mis genes por ser los culpables biológicos de esto. Jamás seré feliz.
