Hace cosa de 6 años, sobre febrero de 2009, me dió un ataque de ansiedad de la noche a la mañana. Se me fue acumulando durante los siguientes meses y al cabo de medio año empecé a notar una ligera perdida de calidad en el pelo del frontal, no aparentemente escandalosa, puesto que tengo el pelo grueso y por aquel entonces las capas de pelo anteriores tapaban el desaguisado haciéndolo difícil de relacionar con sintomas de calvicie, parecía pelo viciado.
Hasta que el día posterior a mi 23 cumpleaños, decidí cortarme el pelo y comprobé horrorizado un frontal miniaturizado chorreante de grasa y que formaba una pequeña isleta. Mi madre me dijo que era pérdida por estrés pero yo tenía claro que "había empezado", fuí al dermatólogo la semana siguiente y me lo confirmó, "tiene usted alopecia androgenética de patrón femenino o difuso" y me recetó finasteride.
Un finasteride que en los dos años siguientes no me sirvió absolutamente para nada de cara a mi caso, generaba una falsa sensación de mayor densidad y poco más, el pelo seguía miniaturizándose y desapareciendo (nunca hubo caída como tal). Y en marzo de 2011 me volví a cortar el pelo con el pertinente nuevo disgusto, perdida de densidad por toda la cabeza en especial la coronilla y recesión lateral en especial en el lado derecho, además de recesión y rotura de la primera línea y mayor pérdida de densida si cabe.
Me rapé, casi me caigo al de la impresión y estuve un buen rato con mareos y sensación de irrealidad. Fui rapado hasta que en junio de ese mismo año (2011) decidí empezar con minoxidil(una sola aplicación diaria) y hasta hoy día 16 de abril de 2015 sigo mas o menos igual, con menor densidad puesto que dejé finasteride por problemas de efectos secundarios allá por 2012, pero la alopecia congelada desde hace 4 años (2011-2015)
Llevo los 3 últimos años encerrado en casa y a base de ansiolíticos y antidepresivos. He seguido los foros de alopecia de prácticamente todo el mundo desde hace más de un lustro, he visto miles de fotos de todo tipo de casos, tanto de tratamientos como de cirujías de decenas de cirujanos y he hablado con montones de comerciales por privado sobre mi caso. Y he llegado a una conclusión, ME RINDO, no quiero ni puedo vivir así, he llegado al límite de lo que puedo aguantar y no merece la pena seguir sufriendo por algo que escapa a mi alcance, que soy incapaz de aceptar y que está sujeto tanto a las limitaciones de la ciencia, como de la economía de un chaval de 28 años en paro, enfermo y sin futuro. La alopecia ha ganado.

