2. La chica desconocida del cursillo que hice el otro día, que después de que yo mencionara (a cuento) que uso peluca, se pasó los dos días tocándome la cabeza como si fuera un gato y diciendo lo mucho que me compadecía. Ya fue imposible hablar con ella de cualquier otro tema. Las conversaciones iban del tipo: "Me gusta Marruecos" "Oh, pobre, con el calor que debes pasar en Marruecos con tu peluca, lo siento mucho". Pobre tú, que eres mónguer. Yo estoy feliz de la vida.
3. El ginecólogo que me pidió que me quitara la peluca, la cogió y se pasó diez minutos dándole vueltas, diciendo "qué cosas" y finalmente hizo ademán de ponérsela él, como si fuese un gorro. Y le dio una risa tremenda. Imbécil.
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Diagnóstico: alopecia areata.
Tratamiento: mucha fruta.
Pronóstico: si se me solucionase lo de las cejas, estaría feliz.
