- Dom May 09, 2010 3:57 pm
#176633
Yo también comparto ese sentimiento de poder empatizar con alguien que tiene el mismo problema que yo, sin duda lo comprendería totalmente y lo prefiero antes a verla calva, porque hay que ser claros, no está aceptado socialmente que una chica vaya sin pelo, destacaría muchísimo y suscitaría pena entre la gente.
Si la prótesis es tan buena que no es posible detectarla, es que no habría diferencia, sinceramente. Igual que las que van a las discotecas se pintan y se visten de tal manera que cambian radicalmente respecto a cuando se han levantado, es el mismo caso de ocultación de lo real que se sigue en todo lo social, lo entiendo y lo comprendo, porque vivimos en una sociedad muy exigente con la imagen y con ídolos de la belleza demasiado irreales, pero que casi todo el mundo cree reales.
Es una putada de la naturaleza que nos haya preparado nuestra mente para que veamos en el cabello un signo de salud, agresividad, actividad sexual y promiscuidad, como también que la sociedad nos haya formado de esta manera, pero hay que aceptarlo y buscar soluciones o bien irse a vivir a otra cultura o subcultura alternativa o hacer vida de ermitaño, pero ni así se escapa de exigencias de nuestros instintos, necesidades y finalidades vitales.
Si la prótesis es tan buena que no es posible detectarla, es que no habría diferencia, sinceramente. Igual que las que van a las discotecas se pintan y se visten de tal manera que cambian radicalmente respecto a cuando se han levantado, es el mismo caso de ocultación de lo real que se sigue en todo lo social, lo entiendo y lo comprendo, porque vivimos en una sociedad muy exigente con la imagen y con ídolos de la belleza demasiado irreales, pero que casi todo el mundo cree reales.
Es una putada de la naturaleza que nos haya preparado nuestra mente para que veamos en el cabello un signo de salud, agresividad, actividad sexual y promiscuidad, como también que la sociedad nos haya formado de esta manera, pero hay que aceptarlo y buscar soluciones o bien irse a vivir a otra cultura o subcultura alternativa o hacer vida de ermitaño, pero ni así se escapa de exigencias de nuestros instintos, necesidades y finalidades vitales.

