- Dom Dic 21, 2008 11:25 pm
#110671
En la tele no encuentro nada que no hayan pasado decenas de veces, el libro que estaba leyendo lo acabé hace una hora... y me he armado de paciencia para leer las...¡7 páginas!
El otro día pasé a vuelo rasante por tu post, pero decidí ignorarlo. Me ha sorprendido la cantidad de respuestas que tiene. Eso significa que has dado en el clavo con un tema bastante espinoso, que claramente, le interesan a muchos más hombres de lo que se podría suponer.
También has sido directa tanto en las preguntas como en tus respuestas, así que aquí va mi humilde aporte.
Sufro de alopecia desde mi adolescencia y ya he explicado en otro post todo el proceso.
Me he rapado en varias ocasiones durante mi vida, a medida que he ido madurando mi proceso, lo he tomado cada vez con mayor naturalidad. Durante casi 10 años hice "malabares" para disimularlo, pero no por mi autoestima, sino porque trabajaba en una multinacional y, digamos lo que digamos para ser políticamente correctos, si no iba "divina", poco importaba que fuese eficiente, había mil chicas que podrían ocupar mi puesto. Pues ahí sí sufrí y creé verdaderas obras de ingeniería para disimular los claros inequívocos... "se la vie".
Años después, ya con 33 años y madre, me mudé a vivir a Barcelona, en un trabajo donde no me veía el público y me rapé a cero. Varias veces... y me daba placer.
Te aclaro que no tenía pareja y había asumido que lo más factible es que nadie se interesase por mí con ese aspecto tan desapegado.
No soy ninguna beldad. 1.70 metros, más bien delgada (mi peso máximo salvo estando embarazada ha sido 60kg), poco pecho pero en general un cuerpo firme, porque siempre he sido fanática de los deportes, aunque no por estética, sino porque disfruto sudando y dando el máximo de mí. Aprendí desde pequeña que sin dolor no hay recompensa.
Uff.. perdona, me he apartado del hilo de la historia.
Volviendo a ella, siendo madre soltera y yendo por el mundo con la cabeza rapada, además de usar gafas (soy miope, a veces usaba lentillas, pero en otras ocasiones pasaba de las misma).... te confieso que durante esos años tuve relaciones bastante plenas y hombres guapísimos se fijaban en mí... yo no lo entendía. Una noche, estando mi niña de vacaciones, fui a bailar a una discoteca bi de Barsa y ni los chicos ni las chicas me dejaban en paz... en serio.
Creo que mi aspecto, de la misma forma que a unos causaba rechazo, a otros les atraía como la miel a las abejas.
Lo que te quiero decir que no es necesario seguir un cánon de belleza para sentirte atractiva. Influye un montón la energía que desprendas, lo segura que estés de tu valía, de tu autoestima, de lo que puedas aportarle a los demás.
No es pura letra. Te lo dice una mujer que pronto cumplirá cuarenta años, que hace dos tuvo un segundo hijo y que pronto se comprará una peluca.
Me volveré a rapar... mi pareja no solo lo sabe sino que, teniendo él una cabellera tan abundante que no se le ve el cuero cabelludo ni con el pelo mojado y siendo además un tío "de muy buen ver" con 1.90mt y una espalda gigantesca y masculina.... me apoya en mi decisión, aunque podría estar con una mujer con una cabellera de anuncio Pantene.
Actitud... todo termina basándose en ello. Yo sé que no soy divina de la muerte ni lo pretendo. Él me encuentra atractiva, porque yo me siento atractiva. Nunca he permitido que mi calvicie estropee la historia de mi vida.
Es difícil, claro que no es un camino de rosas. Pero podemos elegir... quizá no los problemas que tenemos, pero sí, siempre, la actitud que adoptamos para afrontarlo.
Para finalizar, te aclaro que me compro una pelu, porque en casa dependemos en buena parte de mis ingresos y, para variar... trabajo nuevamente de cara al público.
Cuando llegue el verano, iré a la piscina con los nenes rapada, con alguna estría (tres o cuatro) que ya luzco en mi anatomía... y un asomo de celulitis en mi trasero.
Todo eso, junto con mi simpatía, mi paciencia y tolerancia, mi sonrisa y mi sarcasmo y todos mis pros y mis contras, hacen quien soy, junto con mi alopecia... ¿y qué?
De verdad, aunque suene a puro verso: no me cambiaría nada de nada, porque si no hubiese padecido lo padecido, no valoraría lo que tengo.
Sinceramente: Nanda... y perdona el texto tan largo, me salió sin pensarlo.
Aunque no lo veamos, el sol siempre está.