Ante todo, gracias por preguntar por mi situación y preocuparse, y les pido mil disculpas por haberme ausentado tanto tiempo y no contestar las preguntas en el hilo general, pero estimé prudente no postear por un tiempo determinado por motivos mayormente relacionados con cuestiones legales. Les hago una actualización de mi situación:
1) Primero sobre la situación con Alvi Armani Argentina. Tal como anticipara en este hilo, a principios de 2013 inicié las acciones legales que creí correspondientes contra la empresa dueña de esa marca y contra el Dr. Rodríguez Jáuregui a raíz de los hechos descriptos con lujo de detalles en este hilo. Estamos en eso, impulsando el proceso.
2) A fines de 2012 (si no me falla la memoria) me puse en contacto con el Dr. Chueco para pedirle consejo profesional y eventualmente ponerme en sus manos. Me dijo que debía esperar un buen rato antes de cualquier nueva intervención y me derivó a una dermatóloga para ver si se podía hacer algo con la piel dañada. Bajo instrucciones de la dermatóloga comencé un tratamiento de recuperación de la piel. Se pudo mejorar algo hasta cierto punto pero obviamente estuvo lejos de quedar bien.
Una vez terminado el tratamiento y transcurrido un tiempo prudencial, teniendo en cuenta lo dañada que venía la piel el plan del Dr. Chueco fue no arriesgar demasiado en términos de densidad ya que no se podía apuntar a una densidad normal, justamente porque la piel no estaba normal y no se sabía cómo iba a reaccionar en términos de vascularización, etc… Es por eso que prefirió hacer un plan a varias operaciones, cada una de densidad relativamente baja, para asegurar mayor supervivencia de folículos en ese entorno adverso y no dañar tanto las zonas donante y receptora.
En abril de 2014 fue la primera operación (en un futuro cercano seguramente será la otra). Se me implantaron 1000 unidades foliculares en la zona frontal. Desde un principio las cosas fueron completamente distintas a mi experiencia anterior, e infinitamente más llevaderas desde todo punto de vista, particularmente desde el psicológico.
Lo que fue fundamental para mí es que no se me cayó un sólo pelo nativo. Todo el pelo que tenía antes de la operación lo mantuve después, o a lo sumo habré perdido alguno que otro por alopecia, pero no por daño como en las operaciones con AAA. Aún cuando no tenía la certeza de que el pelo nuevo nacería, saber que al menos no pedería lo que tenía me dejó más tranquilo.
Tampoco la piel sufrió más daño que el estrictamente necesario, y eso quedó claro porque a los 3 meses ya estaba igual que antes de operarme. O sea, desde el punto de vista médico, hubo una diferencia abismal en todo respecto a las experiencias anteriores.
Acá hago un paréntesis y comento algo de lo que me enteré durante la operación (hasta ahí nunca antes me había rapado, por lo cual no pude enterarme antes): sufrí un daño considerable en la zona donante por las operaciones de Alvi Armani Argentina, consistente en los famosos white dots, esas marcas visibles que quedan cuando la extracción no es bien hecha.
Finalmente transcurriendo el 5º mes el pelo implantado nació (todo junto, de golpe) y con el tiempo fue ganando grosor y consistencia, y la verdad es que hoy estoy muy contento con el resultado y con las perspectivas a futuro. Es un resultado parcial ya que aún falta meter más pelo en la zona, y al haberse implantado una densidad baja obviamente no luce demasiado, pero a mi me provee un mínimo con que cubrir esas zonas que AAA me había dejado devastadas y cambia completamente el aspecto. La supervivencia no fue óptima (el Dr. Chueco calculó entre un 70% y un 75%; bastante más que el supuesto 5% obtenido con el Dr. Jáuregui), pero de vuelta, quizás hubiese sido mejor de haber podido implantar en terreno vírgen o no dañado. Por otra parte, siempre estuve convencido de que el hecho de que no me creciera pelo en las operaciones anteriores se debía a una mala práctica médica, pero ver que se pudo hacer crecer pelo mío aún en cuero cabelludo dañado terminó por confirmarlo y descartar esas hipótesis de que no era un paciente apto para trasplante, que tenía problemas dermatológicos, que el problema era yo, etc…
Siguiendo con el aspecto, a veces, dependiendo de factores climatológicos y demás, puedo quedar bastante expuesto, pero al menos ya no necesito hacerme más ese peinado insólito de antes. Creo que fue un acierto hacerlo de esta forma, y con la 2a operación voy a quedar aún mejor.
Por último quería comentarles que hace rato largué el finasteride (otro manotazo de ahogado de los meses de desesperación de 2012) y espero no volver a tomarlo más.

