GUILLERMO PEDROSA | GRANADA
Pelo para toda la vida, es lo que promete un equipo de expertos del Hospital Nuestra Señora de la Salud, de Granada, a través del transplante del cabello del propio paciente. Estos profesionales llevan cerca de un año aplicando esta innovadora técnica en hombres y mujeres con problemas de alopecia.
Francisco Tamayo, uno de los integrantes de este grupo, explica que el proceso consiste en la extracción de una franja de piel con pelo en la parte posterior de la cabeza. «El cabello de esta zona no es sensible a la caída, se trata de aprovechar esta cualidad en otras partes en las que el pelo sí se cae», explica el especialista.
Esta tira de piel es de un centímetro de ancho y quince de largo, según Tamayo tras la extracción queda una cicatriz lineal en la que al retirar los puntos queda «prácticamente imperceptible». A través de técnicas muy avanzadas los expertos proceden a la extracción de los microingertos, que contienen cada uno con una o varias raíces capilares. «En una sesión extraemos entre 1.000 y 2.000 microingertos, que vienen a ser entre 4.000 y 7.000 raíces capilares», subraya el cirujano.
Incisión e implante
Mientras una parte del equipo, que está compuesto por seis profesionales, se dedica al tratamiento del pelo de esta franja de piel, la otra prepara la parte de la cabeza a la que se va a transplantar este cabello. Para ello realizan microincisiones en los puntos en los que posteriormente se van a implantar las raíces capilares extraídas.
El siguiente paso es colocar cada raíz en su incisión. Tamayo destaca que «en este proceso se realizan microingertos de un solo pelo en las líneas más frontales de la cabeza para conseguir el efecto de naturalidad, y de 3 o 4 pelos en las líneas más atrasadas para crear efecto de volumen».
Esta intervención quirúrgica sólo precisa de anestesia local, con lo que el paciente puede irse a casa al terminar la operación, que dura alrededor de seis horas. El precio para una sesión es de entre 4.800 y 6.000 euros, dependiendo de la magnitud del transplante. Esta sesión incluye el posterior tratamiento del paciente, que a veces necesita vitaminas y hormonas para mantener a raya la caída del cabello que no ha sido replantado.
Cuando se trata de una alopecia de grandes proporciones, esto es, que ocupa la zona frontal y hasta la parte de la coronilla, se necesitan dos sesiones para el replante en toda la cabeza. Hay que esperar doce meses entre una y otra.
Francisco Tamayo explica que a lo largo de este año han practicado cerca de 50 transplantes. «Los candidatos son tanto hombres como mujeres, éstas aproximadamente en un 30% de los casos». Igualmente, el especialista asegura que han tratado a gente de todas las edades, desde jóvenes de 20 años que quieren solucionar el problema de sus calvicies frontales, hasta personas de 70 años. Según el experto, también se dan muchos casos de pacientes con alopecias provocadas por cicatrices o quemaduras.
Así, este tratamiento aprovecha el propio cabello del paciente para repoblar las partes de la cabeza con problemas de calvicie. Francisco tamayo destaca que es «una cirugía muy agradecida con riesgos mínimos, y los resultados estéticos son muy naturales». Después de la operación, en cerca de tres meses el pelo vuelve a crecer y hay cambio de imagen, de manera que los que antes eran calvos pueden volver a cortarse el pelo y a teñírselo sí quieren. Gracias a los avances de la ciencia pueden volver a peinarse a pesar de lo que digan sus genes.

