Estimado Winseit: el Sebiprox por supuesto que es bueno. Contiene
Ciclopirox Olamina mientras el Fungarest, Ketoconazol.
Se usa para tratar la Caspa y la Dermatitis Seborreica.
Si tenés ganas de conocer bien las diferencias, leé este estudio que las explica con lujo detalle: es una comparativa entre
Ciclopirox Olamina y Ketoconazol. Si estás con poco tiempo, bajá y buscá directamente la parte de resultados y conclusiones.
Un abrazo!
Ciclopirox olamina es un antifúngico ampliamente utilizado en preparaciones dermatológicas de uso tópico que, formulado en champú, se ha demostrado útil en el tratamiento de la Pitiriasis capitis y la
dermatitis seborreica del cuero cabelludo. En el presente estudio se comparan la eficacia, la tolerancia y la evaluación subjetiva de las cualidades cosméticas entre un champú conteniendo ciclopirox olamina al
1,5%, ácido salicílico al 3% y mentol al 0,5% y un gel de ketoconazol al 2%.
El térmnino Pitiriasis captitis, definido por una descamación excesiva del cuero cabelludo, incluye desde discretos incrementos de la descamación fisiológica hasta formas leves y moderadas de dermatitis seborreica –pitiriasis esteatoide–.
Contrariamente a lo que sugiere la escasa atención concedida en la literatura médica dermatológica, se trata de un trastorno de gran prevalencia que afecta, con intensidad variable, a alrededor del 50% de los adultos jóvenes de raza caucásica, siendo un motivo de consulta muy frecuente, tanto para el médico general como para el dermatólogo (1).
El objetivo del tratamiento de la Pitiriasis capitis, para el que se encuentran disponibles diversos principios activos, debe considerarse más el control que la curación del proceso, ya que la recurrencia es la norma al suspenderlo.
Aunque el origen del proceso es probablemente multifactorial, en los últimos años se han defendido –no sin cierta controversia– que Malasezzia furfur desempeña un papel fundamental en el inicio y el mantenimiento de esta dermatosis(2). Dicha afirmación vendría apoyada por el hallazgo de niveles incrementados de Malasezzia furfur en el cuero cabelludo de individuos con Pitiriasis capitis en comparación con controles sanos, así como por la evidencia clínica de que el empleo periódico de champúes con principios activos de acción antifúngica resultan eficaces en el tratamiento de las formas leves y moderadas. En esta línea, las variaciones en la densidad de este microorganismo en el cuero cabelludo tras la aplicación de diversos tratamientos se ha considerado, en algunos estudios, como un marcador válido de respuesta (3-9).
En el presente trabajo se comparan la eficacia, tolerancia y valoración cosmética subjetiva de un champú conteniendo ciclopirox olamina al 1,5%, ácido salicílico al 2% y mentol al 0,5% frente a un gel de ketoconazol al 2% en el control de la Pitiriasis capitis y las formas leves y moderadas de dermatitis seborreica.
Resultados:
Los grupos de tratamiento resultaron homogéneos en cuanto a sexo, edad y características clínicas y sintomáticas de la dermatosis, sin detectarse entre ellos diferencias estadísticamente significativas (tablas 1 y 2).
En cuanto a la eficacia, si bien ambos preparados mejoraron los parámetros evaluados en la mayoría de pacientes con respecto a los valores basales después de un mes de tratamiento, se detectaron diferencias significativas a favor del champú de ciclopirox olamina (p=0,018 <0,05). Si se desglosa por apartados, puede comprobarse que este beneficio ocurrió en particular a resultas de una mejor respuesta en la extensión de la descamación y en los componentes de eritema (p=0,01 <0,05) y prurito (p=0,022 <0,05) de la dermatitis seborreica (Tablas 3 y 4 y Figura 1).
En la evaluación de la tolerancia pudo comprobarse que ambos tratamientos fueron bien aceptados por la mayoría de pacientes. Sin embargo, el estudio estadístico puso de manifiesto mejores resultados para el champú de ciclopirox olamina con respecto al gel de ketoconazol en todos los parámetros próximos, sin embargo al nivel de significación en la variable de eritema asociado a la aplicación del producto (p=0,047) (Figuras 2, 3 y 4).
En cuanto a las cualidades cosméticas, la mayoría de pacientes consideraron las cualidades organolépticas de ambos champúes –consistencia, olor, color, grado de espuma– como adecuadas. Los resultados referidos a los efectos del champú sobre el cabello aparecen detallados en la figura 5. En su conjunto, el champú de ciclopirox olamina fue el preferido por el 56% de los pacientes, frente a un 20% que eligieron,
en función de sus propiedades cosméticas, el gel de ketoconazol (Tabla 5).
Discusión y conclusiones:
Ciclopirox olamina, además de su conocida acción antimicótica frente a dermatofitos y levaduras, incorpora efectos antibacterianos y antiinflamatorios que podrían, al menos a priori, proporcionar una ventaja adicional en el manejo de la Pitiriasis capitis (10, 11). A
ello se unen sus excelentes cualidades organolépticas, muy adecuadas para la formulación tópica en un excipiente jabonoso.
Aunque ciclopirox olamina ha sido probado con éxito en la Pitiriasis capitis y la dermatitis seborreica, no se conoce si las expectativas del tratamiento son comparables a las proporcionadas por fármacos de eficacia contrastada, como los champúes que incorporan ketoconazol como principio activo (12, 13).
En el trabajo presentado se compararon la eficacia, tolerancia y cualidades cosméticas de 2 preparados conteniendo bien ciclopirox olamina o ketoconazol en 2 grupos de pacientes homogéneos en cuanto a la intensidad de las manifestaciones clínicas de la dermatosis evaluada. Aunque los criterios de inclusión en el estudio, poco restrictivos, podrían haber favorecido la selección de un grupo heterogéneo en cuanto a signos
y síntomas de la enfermedad, la mayoría de los pacientes podían considerarse, a tenor de la puntuación otorgada, como afectos de una Pitiriasis capitis y/o una dermatitis seborreia de leve a moderada. Esta circunstancia resulta, sin embargo, razonable si se tiene en
cuenta la procedencia de los pacientes –consulta del dermatólogo– y los criterios de exclusión –todos aquellos que requiriesen, a criterio del investigador, medidas terapéuticas adicionales a los citados champúes–.
Aunque ambos tratamientos mejoraron los signos y síntomas de la dermatosis en al menos un 60% de los pacientes de ambos grupos, los resultados fueron mejores en el caso del champú de ciclopirox olamina, en particular en cuanto a la extensión de la descamación
y al eritema y prurito asociados a la dermatitis seborreica.
Debe subrayarse, sin embargo, que la remisión completa ocurrió sólo en unos pocos pacientes de cada grupo, circunstancia que subraya las limitaciones de éstos y otros tratamientos en el manejo de la Pitiriasis capitis.
Tampoco pudo evaluarse en qué medida las variaciones cíclicas de carácter idiosincrásico de la dermatosis estudiada y la interpretación del propio investigador –al tratarse de un estudio abierto– condicionaron los resultados finales.
Quizás el aspecto más original del estudio lo representa la incorporación de la evaluación subjetiva de la tolerancia y de las características cosméticas realizadas por el propio paciente, variables a menudo no tenidas en cuenta pero que probablemente condicionan
de forma fundamental la cumplimentación terapéutica y, por lo tanto, las expectativas de éxito terapéutico. En este sentido, aunque ambos tratamientos fueron bien tolerados por la mayoría de individuos y los efectos secundarios, en aquellos casos en los que
se detectaron, fueron leves o moderados, los resultados fueron bien tolerados por la mayoría de individuos y los efectos secundarios, en aquellos casos en los que se detectaron, fueron leves o moderados, los resultados fueron favorables al champú de ciclopirox olamina.
También las cualidades organolépticas y el efecto sobre el aspecto cosmético del cabello fueron considerados como adecuados por la mayoría de los pacientes, aunque el grupo de estudio prefirió en su mayoría, en la evaluación final, el champú de ciclopirox olamina. Frente a esta conclusión puede objetarse, sin embargo, que al tratarse de una interpretación subjetiva, los pacientes pudieron haber interpretado como más
cosmético aquel producto que le hubiese proporcionado mejores resultados terapéuticos, sin poderse descartar, al tratarse de un estudio abierto, la repercusión en los resultados de factores tan diversos como las características del envase o la actitud del investigador al entregar el champú.
También deben asumirse como sesgo la incorporación, en el champú de ciclopirox olamina, de principios activos –ácido salicílico y mentol–
que pudieran contribuir por sí mismos a una mayor eficacia o a un mejor control de la sintomatología.
En definitiva, el champú de ciclopirox olamina, ácido salicílico y mentol ofreció un perfil de eficacia cuanto menos equiparable al del gel de ketoconazol, con buena tolerancia y con unas cualidades cosméticas consideradas como muy adecuadas por la mayoría de pacientes. Estas circunstancias definen la combinación de ciclopirox olamina al 1,5%, ácido salicílico al 2% y mentol al 0,5% como una alternativa válida dentro de los tratamientos de la Pitiriasis capitis y de la dermatitis seborreica leve y moderada del cuero cabelludo.
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